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TDAH y A-fantasía

Tiempo de lectura: 7 minutos

TDAH y A-fantasía

La a-fantasía es una condición neurológica que se manifiesta con la incapacidad de generar imágenes mentales de manera voluntaria.

También se conoce como “pensamiento sin imágenes“: la mente no puede crear imágenes mentales ni representaciones visuales.

Ahora, cuando se habla de la correlación entre TDAH y fantasía o imaginación, a menudo se destaca el problema opuesto a lo que ocurre con la a-fantasía.

El TDAH se asocia frecuentemente con una mayor producción imaginativa, hasta el punto de que a menudo se discute la relación entre maladaptive daydreaming (soñar despierto desadaptativo) y TDAH, o mind wandering.

Ambas características implican una sobrecarga de pensamientos e imágenes mentales, a menudo difíciles de controlar, lo que conduce a distracción y dificultades para completar las tareas.

Sin embargo, rara vez se habla del caso opuesto: dificultades para imaginar o generar imágenes mentales, como en el caso de la a-fantasía.

La literatura y la investigación científica sobre este tema son casi inexistentes, pero se pueden hacer algunas hipótesis sobre posibles asociaciones o superposiciones.

A-fantasía: ¿qué es?

Como ya se mencionó, la a-fantasía está relacionada con una dificultad para producir imágenes mentales.

Cuando decimos manzana, nos imaginamos una manzana.

Es como si tuviéramos una pantalla en la cabeza con un proyector capaz de crear una imagen mental: una manzana roja o verde, redonda, tal vez brillante, quizás con una hoja adherida al tallo. Esta “pantalla mental” nos permite visualizar objetos, personas o lugares incluso cuando no los tenemos frente a nosotros, usando nuestra imaginación para construir escenarios vívidos y detallados.

Esto puede incluir no solo imágenes de objetos o escenas, sino también la incapacidad de visualizar rostros familiares o lugares conocidos.

Esta condición tiene un impacto en la memoria episódica, es decir, la capacidad de recordar eventos personales, episodios de la propia vida, con detalles visuales y sensoriales.

Cuando recuerdan un evento, las personas con a-fantasía tienden a describirlo de manera esquemática y lógica, pero sin referencias visuales o sensoriales vívidas.

La dificultad de visualización también se extiende a la imaginación del futuro.

Por ejemplo, pueden encontrar difícil imaginar unas vacaciones planificadas o una escena descrita en un libro. Esto puede afectar la capacidad de planificar de manera creativa o anticipar mentalmente situaciones.

Incluso leer una novela o una descripción detallada no evoca imágenes visuales para quienes tienen a-fantasía. La lectura sigue siendo una actividad cognitiva basada principalmente en la comprensión de las palabras, sin convertirse en escenarios imaginados. Para ellos, las sugerencias del tipo “imagina un prado verde” no activan imágenes mentales, sino que se interpretan de manera puramente conceptual.

Muchas personas descubren que tienen a-fantasía solo cuando se comparan con los demás. Un ejemplo emblemático es el de quienes, por primera vez, se dan cuenta de que la frase “imagina esto” no es una metáfora para los demás, sino una habilidad concreta.

Un sentimiento común entre quienes descubren que tienen a-fantasía es la sorpresa de aprender que, para muchas personas, la mente es como una pantalla cinematográfica en la que se forman imágenes vívidas.

Para quienes tienen a-fantasía, esta capacidad parece casi una especie de “súperpoder”, una habilidad que, para ellos, permanece inalcanzable.

TDAH y A-fantasía: posibles asociaciones

Como ya se mencionó, la literatura científica sobre la correlación entre a-fantasía y TDAH es prácticamente inexistente.

A pesar de ello, con los años se han avanzado varias hipótesis válidas que correlacionan estas dos condiciones.

La principal está relacionada con la memoria de trabajo.

La memoria de trabajo, según el modelo de Baddeley y Hitch, se compone de tres componentes principales:

  1. Bucle fonológico: responsable del mantenimiento temporal y la manipulación de la información verbal y sonora. Esto incluye: un almacén fonológico pasivo que conserva los sonidos por un corto período y un proceso de articulación sub-vocal (o “repetición”) que ayuda a mantener vivas las informaciones. Ejemplo: Repetir mentalmente un número de teléfono para no olvidarlo.
  2. Cuaderno visuo-espacial (o memoria de trabajo no verbal): gestiona la información visual y espacial, como imágenes mentales y la disposición de los objetos en el espacio. Es esencial para actividades como la navegación o la imaginación de una escena. Ejemplo: Recordar la posición de los objetos en un escritorio o imaginar el camino de casa al trabajo.
  3. Buffer episódico: es un componente que integra información de diferentes modalidades sensoriales (visual, verbal, etc.) y las conecta con la memoria a largo plazo. Ayuda a crear una representación coherente de los eventos. Ejemplo: Recordar una experiencia personal, como una conversación, incluyendo los detalles visuales, verbales y emocionales.

Estos tres sistemas están coordinados por la función ejecutiva central, que supervisa y regula la asignación de los recursos de la memoria de trabajo.

Tanto en la a-fantasía como en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), la componente del cuaderno visuo-espacial resulta ser difícil.

Sin embargo, aunque la a-fantasía y el TDAH muestran dificultades en el dominio visuo-espacial, las causas y manifestaciones son diferentes.

Por lo tanto, lo que aparentemente podría parecer un área de asociación resulta ser más bien una superposición sintomática entre las condiciones, que sin embargo presenta diferencias sutiles pero fundamentales.

En las siguientes líneas comprenderemos mejor esta superposición sintomática, con las diferencias adjuntas que, aunque sutiles, son fundamentales a considerar en las hipótesis sobre una posible asociación entre ambas condiciones.

Además, abordaremos otra superposición sintomática relacionada con la memoria.

ADHD y A-fantasía: posibles superposiciones sintomáticas

La superposición sintomática entre el TDAH y la a-fantasía puede observarse en algunas áreas clave, pero estas también presentan diferencias importantes que ayudan a distinguir las dos condiciones.

Las principales similitudes y diferencias se observan:

  1. Cuaderno visuo-espacial: como ya se mencionó, el cuaderno visuo-espacial, una parte de la memoria de trabajo, es responsable del mantenimiento y manipulación de imágenes visuales y espaciales. Ambas condiciones, TDAH y a-fantasía, pueden mostrar dificultades relacionadas con esta función, pero por razones diferentes:
    • En la a-fantasía: las personas tienen dificultades innatas o ausencia total de capacidad para generar imágenes mentales. Esto se refleja en una escasa capacidad para imaginar visualmente objetos, escenas o experiencias, lo que puede afectar al cuaderno visuo-espacial porque no hay el “material visual” para manipular.
    • En el TDAH: la dificultad con el cuaderno visuo-espacial no se refiere a la incapacidad de generar imágenes mentales, sino a la dificultad para mantenerlas o usarlas de manera eficiente. En el TDAH, estas dificultades provienen de problemas con la concentración, la desorganización y el control de los recursos cognitivos. Las imágenes mentales podrían estar presentes, pero son caóticas o inestables. Por lo tanto, es posible que la dificultad en el cuaderno visuo-espacial no represente una falta real de imágenes mentales, como en la a-fantasía, sino una manifestación de desorganización o dificultad para mantener y usar estas imágenes. Esto llevaría a síntomas similares, aunque con causas diferentes. Por lo tanto, es posible que las personas TDAH no tengan una verdadera incapacidad para imaginar, sino dificultades para aprovechar estas capacidades para guiar el comportamiento o planificar de manera efectiva. Esto podría estar relacionado con la regulación de los recursos cognitivos y la incapacidad de utilizar las imágenes mentales de manera estratégica para resolver problemas o completar tareas.
      • ¿Diferencia clave? En la a-fantasía, las imágenes mentales no se forman; en el TDAH, las imágenes pueden formarse, pero no se gestionan de manera efectiva o pueden verse cubiertas por distracciones.
  2. Memoria: otra superposición importante se refiere a las dificultades en la memoria, pero las dos condiciones afectan tipos de memoria distintos:
    • En la a-fantasía: la memoria deficitaria tiende a ser la memoria episódica. Como ya hemos visto, la memoria episódica es un tipo de memoria a largo plazo que permite recordar experiencias personales, como eventos pasados o momentos significativos. En la a-fantasía, las personas pueden tener dificultades para recordar episodios de manera detallada, especialmente en sus aspectos visuales o sensoriales. Esto ocurre porque no pueden recuperar imágenes mentales vívidas relacionadas con esos eventos, lo que lleva a recuerdos más abstractos o esquemáticos. Ejemplo: Recuerdan haber estado en una fiesta, pero sin visualizar claramente el lugar, las personas o los detalles sensoriales.
    • En el TDAH: lo que resulta más problemático son la memoria de trabajo y la memoria a corto plazo. De hecho, en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), la memoria episódica a largo plazo generalmente se mantiene intacta. De hecho, las personas TDAH a menudo se sorprenden de su capacidad para recordar eventos lejanos, como detalles de su infancia o experiencias pasadas de hace muchos años. Sin embargo, presentan dificultades significativas en la memoria de trabajo (que gestiona la información necesaria para la tarea inmediata) y en la memoria a corto plazo (que almacena información temporal por unos segundos o minutos). Ejemplo: Una persona adulta TDAH puede recordar vívidamente un episodio de la escuela primaria, pero olvidar dónde dejó las llaves pocos minutos después de ponerlas o olvidar una cita recién fijada.

Por lo tanto, no es posible hacer grandes hipótesis sobre posibles asociaciones directas entre la a-fantasía y el TDAH.

Sin embargo, en este artículo se ha podido explorar más a fondo las superposiciones sintomáticas entre el TDAH (o DDAI) y la a-fantasía.

Hemos visto cómo ambas condiciones pueden presentar dificultades en el dominio visuo-espacial y en la memoria, pero con orígenes y manifestaciones diferentes: en la a-fantasía, el problema está relacionado con la generación de imágenes mentales, mientras que en el TDAH el enfoque está en la gestión y uso efectivo de esas imágenes, incluso cuando están presentes.

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Validación científica y supervisión de contenidos:
El presente artículo ha sido revisado por el Dr. Giancarlo Giupponi, psiquiatra y psicoterapeuta, vicedirector del Servicio de Psiquiatría de Bolzano y presidente regional de la Sociedad Italiana de Psiquiatría. Además de garantizar la precisión clínica de los contenidos, el Dr. Giupponi supervisa la selección de los tests y cuestionarios disponibles en la web, asegurando su conformidad con los estándares científicos internacionales (DSM-5, OMS y herramientas clínicamente validadas). La información divulgativa se somete a revisiones periódicas para garantizar su fiabilidad.
Finalidad del contenido: divulgativa, no diagnóstica.

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