TDAH: ¿Permanencia o Constancia del Objeto?

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TDAH: ¿Permanencia o Constancia del Objeto?

Cuando se habla de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), a menudo surgen dos conceptos psicológicos fundamentales: la permanencia del objeto y la constancia del objeto.

Ambos se refieren a cómo la mente humana percibe y mantiene información sobre objetos y estímulos en el tiempo, pero a menudo se confunden o se usan de manera intercambiable.

En muchos contextos, se asocia el TDAH con una supuesta dificultad en la permanencia del objeto, es decir, la capacidad de comprender que un objeto o persona sigue existiendo aunque no sea visible.

Esta es una etapa fundamental en el desarrollo infantil y se consolida en la mayoría de las personas ya en los primeros años de vida.

¿Pero es realmente correcto decir que el TDAH es una cuestión de permanencia del objeto?

En realidad, el verdadero núcleo del TDAH parece estar más relacionado con la constancia del objeto, es decir, la capacidad de mantener activamente en la mente un concepto, un compromiso o una tarea en ausencia de estímulos directos.

Es esto lo que explica los olvidos, la necesidad de recordatorios constantes y la dificultad para mantener la atención en tareas que no son inmediatamente visibles.

Para abordar este punto importante, es necesario aclarar qué significan exactamente estos dos conceptos y cómo se aplican a la realidad vivida por las personas TDAH.

¿Qué es la permanencia del objeto en psicología?

La permanencia del objeto es un concepto clave en la psicología del desarrollo, estudiado especialmente por Jean Piaget en su trabajo sobre el crecimiento cognitivo de los niños.

Se refiere a la capacidad de comprender que un objeto o persona sigue existiendo aunque no sea directamente visible o perceptible a través de los sentidos.

Este concepto es fundamental porque representa una etapa importante en el desarrollo cognitivo infantil y sienta las bases para muchas otras habilidades cognitivas, como la memoria, el razonamiento y la comprensión de las relaciones sociales.

En específico:

  • Desarrollo de la permanencia del objeto según Piaget
    • Piaget dividió el desarrollo cognitivo en cuatro etapas: sensoriomotora, preoperacional, operativa concreta y operativa formal. La permanencia del objeto emerge en la etapa sensoriomotora, que va del nacimiento a los dos años.
    • En los primeros meses de vida (etapa de reflejos y primeras reacciones circulares primarias), los bebés no buscan un objeto que desaparece de su vista. Para ellos, un objeto que sale del campo visual deja de existir.
    • Alrededor de los 4-8 meses, el niño comienza a mostrar una primera comprensión de la permanencia del objeto: si un juguete se oculta parcialmente, intentará recuperarlo, pero si desaparece por completo, no lo buscará.
    • Entre los 8 y 12 meses, los niños comienzan a buscar activamente los objetos escondidos, demostrando que empiezan a comprender que los objetos existen aunque no sean visibles. Sin embargo, en esta etapa aún cometen el error de desplazamiento A no B: si un objeto se oculta varias veces en un lugar (A) y luego se oculta en otro lugar (B), el niño seguirá buscándolo en el primer lugar.
    • Alrededor de los 12-18 meses, el niño empieza a superar el error A no B y muestra una comprensión más avanzada de la permanencia del objeto, siendo capaz de seguir sus desplazamientos aunque ocurran de manera más compleja.
    • Después de los 18 meses, la comprensión de la permanencia del objeto está completamente desarrollada: el niño sabe que un objeto existe independientemente de su percepción y puede representarlo mentalmente.
  • Relación con la memoria y la representación mental
    • La permanencia del objeto está estrechamente relacionada con el desarrollo de la memoria. Para comprender que un objeto sigue existiendo aunque esté oculto, el niño debe poder mantener una representación mental del mismo.
    • Este proceso está vinculado al desarrollo de la memoria de trabajo, que permite conservar temporalmente información útil para la ejecución de tareas cognitivas.
    • La adquisición de la permanencia del objeto también es precursora de la capacidad de pensamiento simbólico y abstracto, que emergerá más adelante en el desarrollo cognitivo del niño.
  • Influencia en la comprensión de las relaciones sociales
    • La permanencia del objeto no se aplica solo a objetos inanimados, sino también a las personas. Cuando un bebé aún no ha desarrollado esta capacidad, si la madre o el padre salen de la habitación, para él dejan de existir. Esto explica por qué muchos niños pequeños se alteran cuando un progenitor se aleja, aunque sea por poco tiempo.
    • Alrededor de los seis meses, cuando la permanencia del objeto comienza a consolidarse, el niño desarrolla la ansiedad por separación. Ahora sabe que el progenitor sigue existiendo aunque esté fuera de su vista, pero aún no tiene la seguridad de que regresará.
    • Con el tiempo, gracias a la repetición de experiencias tranquilizadoras, el niño aprende a tolerar las separaciones y a confiar en que las personas de referencia volverán. Esto es esencial para el desarrollo del apego seguro.
  • Experimentos sobre la permanencia del objeto
    • Piaget realizó varios experimentos para probar la comprensión de la permanencia del objeto en los niños. Uno de los más conocidos consistía en esconder un juguete bajo un paño mientras el niño observaba. Si el niño buscaba el juguete levantando el paño, significaba que tenía cierta comprensión de su existencia continua.
    • Estudios más recientes han usado métodos basados en el tiempo de fijación de la mirada. Estos estudios sugieren que incluso los bebés muy pequeños podrían tener una comprensión primitiva de la permanencia del objeto, contradiciendo en parte la teoría de Piaget.

Por lo tanto, el concepto de permanencia del objeto es un hito en el desarrollo cognitivo y social del niño.

Está estrechamente relacionado con la memoria, la representación mental y la formación de relaciones afectivas seguras.

Aunque Piaget describió su desarrollo como un proceso gradual que ocurre en los primeros dos años de vida, estudios posteriores sugieren que los bebés pueden tener una forma primitiva de comprensión ya en los primeros meses.

Independientemente del camino preciso por el que se desarrolle, esta habilidad es esencial para construir una visión coherente y estable del mundo.

¿Qué es la constancia del objeto en psicología?

La constancia del objeto es un concepto esencial en la psicología cognitiva y del desarrollo, estrechamente relacionado con la percepción, la memoria de trabajo y la atención.

Se refiere a la capacidad de mantener activa en la mente una información, un objeto, un concepto o una tarea incluso en ausencia de estímulos sensoriales directos.

Este principio es fundamental para nuestra capacidad de navegar en el mundo, reconocer objetos en contextos variables y mantener un sentido de continuidad en nuestra experiencia cotidiana.

Sin la constancia del objeto, nuestra percepción de la realidad sería discontinua y fragmentada, dificultando el reconocimiento de objetos, lugares, personas e incluso de las propias intenciones y objetivos a largo plazo.

En específico:

  • Diferencia entre constancia del objeto y permanencia del objeto
    • La permanencia del objeto es la comprensión de que un objeto sigue existiendo aunque ya no sea percibido. Este concepto es central en el desarrollo infantil y se manifiesta cuando un niño entiende que un juguete escondido bajo un paño no ha desaparecido, sino que todavía existe y puede ser encontrado.
    • La constancia del objeto, en cambio, va más allá de la mera existencia de un objeto y está ligada a la capacidad de mantener un concepto activo en la mente incluso en ausencia de estímulos directos. Por ejemplo, si una persona coloca un libro en una estantería, la constancia del objeto le permite recordar que el libro está allí incluso días después, sin necesidad de verlo continuamente.
    • La constancia del objeto es fundamental no solo para el reconocimiento visual, sino también para el pensamiento abstracto y la capacidad de planificación. Mantener en la mente una idea o tarea sin recordatorios externos es un ejemplo de constancia del objeto aplicada a la memoria y la atención.
  • Desarrollo de la constancia del objeto en niños y adultos
    • En los primeros meses de vida, los bebés aún no han desarrollado completamente la constancia del objeto. Su mundo se basa principalmente en la percepción inmediata, lo que significa que si un objeto o persona sale de su campo visual, puede “desaparecer” momentáneamente de su conciencia.
    • A medida que crecen y desarrollan la memoria y la atención, los niños comienzan a mostrar signos de constancia del objeto, reconociendo rostros familiares incluso en contextos diferentes y recordando dónde están sus juguetes aunque no sean visibles.
    • En los adultos, la constancia del objeto es una habilidad bien consolidada y se manifiesta en diversos aspectos de la vida diaria, como recordar dónde se guardaron objetos de uso común, mantener la atención en objetivos a largo plazo y reconocer personas incluso con cambios en su apariencia (como un corte de pelo diferente o el uso de gafas).
  • Constancia del objeto en la percepción visual y espacial
    • Uno de los aspectos fundamentales de la constancia del objeto es la capacidad de reconocer un objeto independientemente de cambios en su posición, iluminación o contexto.
    • Por ejemplo, una persona puede reconocer una taza aunque se vea desde ángulos diferentes, esté parcialmente cubierta por otros objetos o iluminada de manera distinta. Esta capacidad es esencial para nuestra interacción con el mundo físico y se basa en mecanismos perceptivos avanzados que el cerebro utiliza para estabilizar nuestra experiencia visual.
    • Sin la constancia del objeto, el mundo aparecería confuso y fragmentado: cada vez que un objeto cambia de posición o iluminación, parecería un objeto nuevo, haciendo imposible la navegación en el espacio y el reconocimiento de objetos familiares.
  • Constancia del objeto y memoria de trabajo
    • La constancia del objeto está estrechamente relacionada con la memoria de trabajo, la capacidad del cerebro de retener información temporal mientras realiza una tarea.
    • Por ejemplo, cuando una persona lee un libro y se interrumpe durante unos minutos, la memoria de trabajo le permite recordar dónde se quedó sin tener que empezar de nuevo. Este proceso se basa en la constancia del objeto, porque el contenido de la lectura permanece “activo” en la mente aunque ya no se perciba directamente.
    • Sin una memoria de trabajo eficiente y sin buena constancia del objeto, sería difícil completar incluso las tareas más simples del día a día, como cocinar una receta sin volver a leer cada paso o escribir un mensaje sin olvidar el contenido mientras se escribe.
  • Constancia del objeto y atención
    • La atención es otro elemento clave en la constancia del objeto. Si un objeto o concepto no se mantiene activamente en la mente mediante la atención, puede olvidarse fácilmente.
    • Por eso las personas suelen usar soportes externos como recordatorios, listas o notificaciones para mantener activa la atención en tareas y compromisos importantes.
    • En la vida diaria, la constancia del objeto permite mantener el enfoque en una actividad incluso cuando se producen interrupciones. Si una persona está concentrada en una tarea y es interrumpida por una llamada, la constancia del objeto le permite retomar desde donde quedó sin tener que reiniciar el proceso mental desde cero.
  • Impacto de la baja constancia del objeto en la vida diaria
    • Las personas con baja constancia del objeto pueden experimentar olvidos frecuentes, dificultad para mantener el foco en tareas a largo plazo y problemas para gestionar el tiempo y los compromisos.
    • La tendencia a perder objetos con frecuencia, olvidar citas o dejar tareas incompletas puede estar relacionada con una capacidad limitada para mantener activamente en la mente la información necesaria sin estímulos externos.
    • Para compensar estas dificultades, muchas personas utilizan estrategias como la creación de rutinas estables, el uso de objetos de referencia (como colocar siempre las llaves en un lugar fijo) y la dependencia de herramientas digitales para recordar fechas y actividades importantes.

La constancia del objeto es, por lo tanto, una función cognitiva fundamental que permite mantener coherencia y continuidad en la percepción, la memoria y la atención.

Sin esta habilidad, el mundo sería fragmentado, la organización de la vida diaria se volvería extremadamente compleja y el reconocimiento de objetos y personas sería altamente ineficiente.

¿En el TDAH el problema reside en la permanencia o en la constancia del objeto?

En el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), el problema principal no reside en la permanencia del objeto, sino en la constancia del objeto.

De hecho:

  • Permanencia del objeto: Es la comprensión de que un objeto sigue existiendo incluso cuando no es visible. Esta es una habilidad que se desarrolla en la primera infancia y no está comprometida en las personas TDAH. Una persona TDAH sabe perfectamente que un objeto, una persona o un compromiso existen aunque no estén a la vista.
  • Constancia del objeto: Es la capacidad de mantener un concepto, una tarea o una información activa en la mente incluso en ausencia de estímulos sensoriales directos. Este es el verdadero problema en el TDAH. Sin señales externas (recordatorios, notificaciones, soportes visuales), la información puede “desaparecer” de la conciencia, provocando olvidos frecuentes y dificultades en la gestión del tiempo y los objetos.

Este fenómeno está relacionado con la atención inconsistente y la debilidad en la memoria de trabajo, características distintivas del TDAH.

Para comprender mejor el mecanismo, hay que considerar:

  • Constancia del objeto y TDAH: una dificultad cognitiva fundamental
    • Las personas TDAH tienden a experimentar un funcionamiento cognitivo caracterizado por un enfoque altamente dependiente de los estímulos inmediatos. Esto significa que lo que no es visible, tangible o requiere atención inmediata tiende a desaparecer de su conciencia, dificultando la gestión de compromisos a largo plazo, objetos personales y responsabilidades cotidianas.
    • Debido a la dificultad para mantener activamente en la mente la información no inmediatamente presente, a menudo se producen episodios de olvidos crónicos: olvidar dónde están las llaves, dejar objetos esenciales en casa, olvidar citas o plazos, incluso si son importantes.
    • Esta dificultad está directamente vinculada a la debilidad de la memoria de trabajo, que en el TDAH es menos eficiente para retener la información temporal necesaria para completar una actividad.
  • Efectos de la baja constancia del objeto en la vida cotidiana
    • Dificultades con la gestión del tiempo: las personas TDAH tienen problemas para mantener el sentido del tiempo y las prioridades si no cuentan con recordatorios constantes. Sin señales externas (como alarmas o notificaciones), los compromisos y plazos pueden ser completamente olvidados.
    • Dificultades para mantener la atención en objetivos a largo plazo: si un objetivo o proyecto no está constantemente presente en la mente mediante estímulos externos, tiende a ser “olvidado” hasta que se vuelve urgente o se reactiva mediante un recordatorio casual.
    • Tendencia a perder objetos: la dificultad para mantener una representación mental constante de un objeto conduce a perder con frecuencia llaves, teléfonos, billeteras y otros objetos esenciales. Esto a menudo se atribuye a la “desatención”, pero en realidad es consecuencia de la baja constancia del objeto.
    • Dificultad para completar tareas: sin una señal externa que llame la atención, una tarea iniciada puede ser fácilmente abandonada y olvidada. Esto explica la tendencia de las personas TDAH a tener muchas actividades incompletas.
  • Rol de la memoria de trabajo en la constancia del objeto en el TDAH
    • La memoria de trabajo es el sistema que nos permite retener información temporal mientras realizamos una tarea. En el TDAH, la memoria de trabajo es menos eficiente, dificultando mantener la información “activa” sin ayudas externas.
    • Las personas TDAH a menudo necesitan estímulos repetidos para mantener un concepto o compromiso activo en la mente. Por ejemplo, si no ven visualmente un objeto, pueden olvidar su existencia o la necesidad de usarlo.
    • La ausencia de señales externas conduce a un fenómeno conocido como “out of sight, out of mind” (fuera de la vista, fuera de la mente), donde todo lo que no está inmediatamente presente en el campo visual se “borra” temporalmente de la conciencia.
  • Estrategias y apoyos para compensar la baja constancia del objeto en el TDAH
    • Recordatorios visuales: mantener objetos importantes en lugares visibles y usar notas adhesivas o pizarras para recordar tareas y citas.
    • Herramientas digitales: utilizar alarmas, temporizadores y notificaciones en el teléfono para mantener activa la conciencia de compromisos y plazos.
    • Rutinas estructuradas: repetir las mismas acciones en el mismo orden cada día para consolidar el hábito y reducir la dependencia de la memoria.
    • Objetos de referencia: asociar una actividad a un objeto físico (por ejemplo, una botella de agua junto al ordenador para recordar hidratarse).
    • Involucrar múltiples sentidos: usar varias modalidades sensoriales (visual, auditiva, táctil) para reforzar la evocación de la información, por ejemplo, escribir las cosas a mano en lugar de solo digitalmente.

Por lo tanto, en el TDAH, el problema radica en la constancia del objeto, es decir, en la dificultad para mantener una información mentalmente accesible sin estímulos externos, más que en su permanencia efectiva.

Una persona TDAH, si pone una olla en el fuego y va a otra habitación, no olvida que la olla existe.

Sabe perfectamente que está allí, que ha encendido la hornilla y que algo se está cocinando. El problema no está en la permanencia del objeto, es decir, en la conciencia de que el objeto continúa existiendo aunque no sea visible.

El verdadero problema está en la constancia del objeto, es decir, en la dificultad de mantener activamente en la mente una información cuando no hay estímulos externos que la recuerden.

Si la olla ya no está en el campo visual o auditivo, el pensamiento sobre la olla puede “desaparecer” de la conciencia, como si la mente no la “mantuviera viva” sin una señal que la reactive.

Es un poco como si la información pasara a segundo plano y no volviera al primer plano hasta que ocurre un evento que la recuerde, como el olor a quemado o un recordatorio externo.

Esto explica por qué muchas personas TDAH utilizan estrategias de compensación para evitar olvidos peligrosos, como configurar alarmas, temporizadores, post-its o asociar una acción (por ejemplo, cocinar) a un recordatorio visual bien colocado.

Sin estas ayudas, una tarea que se aleja de la percepción inmediata puede volverse “invisible” para la conciencia hasta que sea demasiado tarde.

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Validación científica y supervisión de contenidos:
El presente artículo ha sido revisado por el Dr. Giancarlo Giupponi, psiquiatra y psicoterapeuta, vicedirector del Servicio de Psiquiatría de Bolzano y presidente regional de la Sociedad Italiana de Psiquiatría. Además de garantizar la precisión clínica de los contenidos, el Dr. Giupponi supervisa la selección de los tests y cuestionarios disponibles en la web, asegurando su conformidad con los estándares científicos internacionales (DSM-5, OMS y herramientas clínicamente validadas). La información divulgativa se somete a revisiones periódicas para garantizar su fiabilidad.
Finalidad del contenido: divulgativa, no diagnóstica.

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